País Crisol.
Más allá de nuestro horizonte, donde las migrantes sombras elevan sus cuerpos apuntando al camino, espectros ambulantes de los senderos y cansados, evocando algún regreso tratando de armonizar sus esperanzas, reencuentro de sensibles sentimientos en su vuelo, marchando a paso vigoroso, indetenible y sublime.
Venezuela, es un mosaico de paisajes que adornan nuestro calidoscópico entorno, de país templado y magnánimo, es un exuberante Heliotropo brillando al crepúsculo de la tarde en las almas acrisoladas de los venezolanos, arraigados a la tierra, como árboles en sus profusas raíces.
Venezuela, es un cuento en un libro de lectura, tan diverso en su canto universal y multicolor emporio, corazón planetario enclavado en el centro de la Tierra, de acuífera configuración irrigada en la plenitud de sus llanos, montañas y valles, de hidalgos pueblos afligidos en sus comarcas naturales, donde las estaciones en sus formas solo se aprecian, con rocíos mañaneros por primavera, con olores de tierra por otoño, con amaneceres fulgurantes en verano, con aguaceros relampagueantes en invierno.
Venezuela, una misma tierra debajo de un mismo cielo, sus buenos hijos sembrados en su seno y los que van por los caminos del mundo, un mismo pueblo vigoroso, indetenible y sublime, soñando el país que queremos libre, próspero y nuestro.
Más allá de nuestro horizonte, donde las migrantes sombras elevan sus cuerpos apuntando al camino, espectros ambulantes de los senderos y cansados, evocando algún regreso tratando de armonizar sus esperanzas, reencuentro de sensibles sentimientos en su vuelo, marchando a paso vigoroso, indetenible y sublime.
Venezuela, es un mosaico de paisajes que adornan nuestro calidoscópico entorno, de país templado y magnánimo, es un exuberante Heliotropo brillando al crepúsculo de la tarde en las almas acrisoladas de los venezolanos, arraigados a la tierra, como árboles en sus profusas raíces.
Venezuela, es un cuento en un libro de lectura, tan diverso en su canto universal y multicolor emporio, corazón planetario enclavado en el centro de la Tierra, de acuífera configuración irrigada en la plenitud de sus llanos, montañas y valles, de hidalgos pueblos afligidos en sus comarcas naturales, donde las estaciones en sus formas solo se aprecian, con rocíos mañaneros por primavera, con olores de tierra por otoño, con amaneceres fulgurantes en verano, con aguaceros relampagueantes en invierno.
Venezuela, una misma tierra debajo de un mismo cielo, sus buenos hijos sembrados en su seno y los que van por los caminos del mundo, un mismo pueblo vigoroso, indetenible y sublime, soñando el país que queremos libre, próspero y nuestro.
JLReyesMontiel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario