viernes, 11 de enero de 2019

Adlin.

Estas en mi recuerdo juvenil con aquella sonrisa cautivante,
bajando las escaleras de un aula a la otra,
y tus negros ojos palpitantes se besan con los míos
en la distancia de todos estos años,
con tu overol ceñido a tu cintura dibujando tu ingenua mocedad,
tu pelo intensamente azabache
contorneando tu rostro blanco como ánfora de mármol griega.

Estas en mi recuerdo con tu olor de mujer alucinante,
cuando acercándome al mágico marco de tu ventana,
la abres, y el aroma que de adentro se irradia agita mis sentidos
y nos regalamos miradas y caricias clandestinas,
como olvidarte si vives anidada acurrucada en mi corazón
en tonalidades de rosa roja apasionada.

Cándida, silente, contemplando algún punto del tiempo,
en algún recodo de mis recuerdos éstas como ausente
en un espejismo mental, tu presencia me inquieta
como el primer día de nuestro encuentro en la facultad,
sentados en una banca del jardín nos dimos el primer beso,
esa noche no dormistes me confesaste.

Durante todos estos años y a pesar de ello tu nombre tan sencillo,
como la idea anticipada de tu presencia, aún resuena en mis recuerdos,
ajustada en un brote de flores silvestres, con tu cuerpo esbelto
y tus nalgas perfectas, tus senos al aire jugueteando
retenidos en mi pecho entonces pleno de arrogante juventud.

Como olvidarte si tu recuerdo me entona el alma,
si tu recuerdo es un puerto de añoranzas inmaculadas
en esta senectud rebelde añejada en ideales puros que nunca se cumplieron,
como poder olvidarte si me da por pensarte cada vez que te recuerdo mía
en la habida pasión que tantas veces compartimos ardientes,
como locos enamorados que fuimos en la más sutil arista de nuestra inexperiencia.

JLReyesMontiel.



Alguna vez una flor.

En el recinto familiar
rige tu lejana presencia,
entra en rayo de luz, transformada
por la metamorfosis de tu ocaso
en celeste cuerpo refulgente.

Tu luz inunda las sombras de mi aposento,
buscando tu mirada en el crepúsculo de la tarde,
desde la distancia en sus colores marinos y acres
en el espacio vacuo de tu sitio.


Partiste a tu sueño celestial,
cuerpo trasmutado en auroras y crepúsculos. 
Las madres cuando mueren
se tornan jóvenes, así te vi, al encontrarte
caminando juntos, por entre las Cayenas
del tiempo, por una vereda
y sobre la arena del camino.

El crisol de tu mirada me mira
desde las dimensiones insospechadas
del silencio de tu ausencia,
solo inmensamente solo,
tu recuerdo me enluta
y en tu fulgor me refugio.

Este tósigo amargo
que me consume, es fruta
de tus lágrimas, de tu dolor sentimentalmente
vestido de ataúdes y añoranzas,
me duele el dolor de tu dolor
en los días tristes del Octubre fatal. 


JLReyesMontiel. 




País crisol.

País Crisol.

Más allá de nuestro horizonte, donde las migrantes sombras elevan sus cuerpos apuntando al camino, espectros ambulantes de los senderos y cansados, evocando algún regreso tratando de armonizar sus esperanzas, reencuentro de sensibles sentimientos en su vuelo, marchando a paso vigoroso, indetenible y sublime.

Venezuela, es un mosaico de paisajes que adornan nuestro calidoscópico entorno, de país templado y magnánimo, es un exuberante Heliotropo brillando al crepúsculo de la tarde en las almas acrisoladas de los venezolanos, arraigados a la tierra, como árboles en sus profusas raíces.

Venezuela, es un cuento en un libro de lectura, tan diverso en su canto universal y multicolor emporio, corazón planetario enclavado en el centro de la Tierra, de acuífera configuración irrigada en la plenitud de sus llanos, montañas y valles, de hidalgos pueblos afligidos en sus comarcas naturales, donde las estaciones en sus formas solo se aprecian, con rocíos mañaneros por primavera, con olores de tierra por otoño, con amaneceres fulgurantes en verano, con aguaceros relampagueantes en invierno.

Venezuela, una misma tierra debajo de un mismo cielo, sus buenos hijos sembrados en su seno y los que van por los caminos del mundo, un mismo pueblo vigoroso, indetenible y sublime, soñando el país que queremos libre, próspero y nuestro.

JLReyesMontiel.




Inefable presencia.

Hace tiempo entre sueños
tu delirio me persigue,
entre las sombras de la noche tu figura diviso,
silueta de ánfora de mármol blanco
tu cuerpo observo,
y entre tus sollozos la ilusión 
se desvanece entre los muros 
de la iglesia en su misterioso jardín.
En su contorno busco inefable tu presencia,
en mi bicicleta  adolescente
la rodeo mil veces y no estas.
Así durante todos estos años
una o dos veces o tres te sueño,
a veces alegre otras triste,
mirándome con tus ojos profundos
y negros como la noche,
remontando rasgando espacios
en mi habitación el amor hacemos,
el aroma de tu piel
es pura esencia de Romero y Albahaca
y mi pensamiento convertido en Flores de Azalea
tu imagen juvenil conserva intacta.
Abril,  2008

Levántate glorioso.

No existe tecnología humana 
que se compare con mis obras,     
no existe arma de combate 
comparable al poder de mi naturaleza,       
miro de una guiñada el marco del universo 
su macrocosmos y microcosmos, 
siento la ebullición del fuego eterno 
de la energía vital del cosmos en expansión.

Como osas criatura febril de mi creación 
destruir la armónica sustancia de la existencia, 
enrarecer el espacio vital de la geografía terrestre, 
morada de tus ancestros y tumba de tus civilizaciones.

¿Dónde esta vuestra justicia, 
dónde tu misericordia, 
dónde tu racionalidad?. 

Acaso tu camino se perdió 
entre las páginas de los libros de historia, 
compendio de todas los baldones 
de tu paso sobre este planeta.

Roñoso retoño, pueril engendro 
de la decadencia social de una raza 
que diezma la humanidad en nombre del progreso.
Levántese Dios y has estremecer todos  los rincones del Universo 


JLReyesMontiel. 

Quisiera.

Quisiera ser tu caballero andante,
tu arcángel, liberarte de tus prisiones,
ser para ti la alborada
que rescate tus perdidos amores
que despeje las tormentas de tu alma
y convierta tus lamentos en pasiones.

Quisiera, convertir ese inseguro arenal
en firme cimiento, donde reposo
encuentre tu alma en pena,
para que no existan martirios sino
solo encuentros de sentimientos
puros, como pura debe ser tu existencia.

Quisiera, oír tu reticente silencio
convertirse en gritos de euforia
lanzados al viento, llena de esperanza,
olvidando para siempre tus noches
de ronda, execrando la vil pasión
que desdeñó tu amor.

Quisiera, ver la espiral viciosa
de aquel invierno, apagarse
por mil primaveras continuas,
liberándote de tus cadenas;
que las noches se hicieron para amarse
y las almas benditas son desde que nacen.



JLReyesMontiel.



Desde tus ojos ausentes.

Hay unos ojos profundos 
mirando el infinito intenso.

Ojos negros e inmensos
delirio que solo desde tu mirada ves,
hurgando visiones de ilusiones
de tu Juventud reflejada en esas pupilas
tan tuyas y tan nuestras.

Tristeza enlazada de tu postura
Por el encanto de tus primaveras
florecidas y destiladas en tu rostro
de hebreo canon rutilante.

Regálame tus visiones,
regálame esos pensamientos 
que tu mirada furtiva confiesa, 
en esa tu bella visión ausente.

Tan lejana y pensativa, 
atravesando nubes 
de reflexiones insondables, 
que por tu mirada miras.

Exánime contemplación 
tan profunda y serena,
ausente y lejana, Triste y juvenil,
éstas como esperando atardeceres
con el silencio propio de una dama vestal,
será el marco de tus cejas 
una ventana de tu mirada, 
escudriñando los etéreos soles 
de crepúsculos encendidos.

Hay una profunda mirada 
en el misterio hermético de tus ojos,
como si parada frente al Mar 
lo miras, con sus peces y sus corales
flotando sobre tu arbórea atmósfera, 
encerrada en tus pensamientos
silenciosa e incisiva, sutilmente romántica, 
enigmáticamente dolorosa. 

JLReyesMontiel



Sol y Luna.

Ayer corte las flores rojas
que miraste en nuestro jardín, 
por si tu olvido, o la indiferencia ausente 
de tu amor, se olvida del mío y
deje de ser correspondido. 

Vivimos el otoño pasional de nuestra vida, 
el Sol inaugura cada mañana tu sonrisa 
en el rostro juvenil de tus otroras inocencias, 
aquel día del beso robado, fueron testigos 
las hojas secas airadas al conjuro del viento. 

Vivo esta tristeza ufana 
como afrenta de mi pasada vida, 
desde mi mesa de estudiante construí 
el ideal frenético en madrugadas concebidas, 
o es la promesa incumplida del amor rebelde 
y liberador marchitado en auroras desfloradas. 

Acaso merezco este amor blanco 
tan blanco e impoluto, sacrificado y augusto, 
en tus ojos el horizonte del Mar 
del color entre la costa y el cielo.
Tus manos, tus blancas y suaves manos, 
guardan esta arrogancia que es mi presencia. 

Yo soy el Sol y tu la Luna. 

JLReyesMontiel.



Adiós mi compañera

Con un canto
a la noche de tus cabellos,
me despido de ti,
querida compañera.

Clamores que unidos
fueron arma
para la victoria,
senderos que hoy se separan
y dejan en el camino
fe sembrada en sus cimientos.

No desampares el regreso
no abandones la esperanza,
quiero verte libre,
tus manos empuñadas
gritando  ¡basta!

Con un canto a la noche de  tus ojos,
me despido de ti,
amada compañera.

No lloro tu partida,
lloro  por el  reencuentro
en el día de Sol radiante,
es por el júbilo
reflejado en nuestras miradas,
es el llanto gozando la libertad
esperada  por décadas.

Con un canto al día del  reencuentro,
me despido de ti,
inolvidable compañera.

JLReyesMontiel.



Susurros.

El viento serpentea
entre las ranuras de las ventanas,
agitando el ambiente denso
dentro de la habitación solitaria,
rompiendo el silencio de mi entorno
con susurros penitentes.

Son lamentos y quejidos
de una procesión de fantasmas
que llegan hasta mi para atormentarme,
sobrecogido de ausencias
en el lúgubre e insomne espacio 
de la sórdida habitación.

Un rayo de luz penetra
por el vetusto portal del ventanal,
desplaza sus fulgores
mostrando el polvo humeante 
jugueteando en el aire
cayendo en resplandores trémulos
sobre las baldosas del piso, 
donde múltiples imágenes sugeridas 
aumentan mi soledad y mi tristeza,
reconcentrado de añoranzas
entre las sombras de los rincones
de mi vieja casa busco tu presencia
y rompo a llorar.

JLReyesMontiel.

Crisoles

Hay sueños imperecederos,
y bellos, que las palabras 
no alcanzan para dibujarlas 
en el pensamiento,
como tu amor que todo lo ilumina.

Porque no hay clamor
que hasta tu corazón no llegue
y con tu presencia desvaneces 
las tristezas.

Porque tus manos guardan
los recuerdos de mi niñez,
en la sutil expresión 
al tomar las mías,
un brillo inmenso envuelve
el momento de tu amor solemne.

Hoy retomo las palabras
acrisoladas en tus recuerdos
y no hay amanecer presente
que se compare con tus auroras,
y pienso sí tu mundo
puede cultivarse hoy 
igual que ayer.

Somos derrotero sin rumbo,
entes perdidos en un mapa
pragmatizados de vanidad,
necesitados de tu amor.

Madre,
Asta de mi bandera de hermandad,
como brilla la esperanza en tus ojos
y vives en tu sublime fe
acariciando sueños de futuro.

Madre,
sueña con amaneceres de tu campo
y acaricia los días que vendrán.      
                                                     
JLReyesMontiel.