Tu reminiscencia
es un parque desolado,
sus enigmáticas flores,
los botones envejecidos
de aquellas,
tus perfectas mamas,
en el tiempo,
una distancia triste,
ahora antigua presencia,
donde tu mirada me persigue
desconsoladamente avasallante,
delirantemente lujuriosa,
inmortal pasión ardiente,
usufructuando mis sentidos,
desde éste otro espacio,
mis manos te acarician a lo lejos,
aquellas mismas caricias
enervando tu porosidad
sobre tu blanca piel
palpitante.
Atesoro celoso
tu silente presencia,
destilando esencias
de tu femenina audacia,
entre nuestros libros
libando sueños,
preciosa juventud
de ideales puros,
extraño esos días
y los llevo guardando
como un ayer ineludible
de expectante espera
y sensaciones compartidas.
Fuimos brote eterno
de un amor imposible,
y eso es lo que importa,
tú fuiste mía
y yo íntegramente tuyo,
nada quedo fuera
de aquel estremecimiento roto,
eras una alada mariposa
de calidoscópicos colores,
en nuestros florecidos días
de amaneceres de nocturnal
ronda.
JLReyesMontiel

