jueves, 30 de julio de 2020

Paraguaná.


¡Ay Paraguaná!
Si supieras de nuestros dolores,
tus cujíes no llorarían aquel Vals
por alegrarnos el corazón.

Esta noche oscura es un gran mar,
donde la Luna taciturna juguetea
su resplandor en el camino.

Las nubes trascienden dibujadas
por las estrellas asomadas 
y veloces a nuestro paso, 
ante el cenit azul profundo,
surcando la brisa constante y serena,
deambulando por entre la espesura
xerófita de la tierra agreste,
tan patrimonial y nuestra.

Entonces un hito 
en el horizonte salobre emerge, 
en toda aquella húmeda 
y seca bastedad, 
es una formidable fortaleza
de arcanos sobrevivientes
de alguna isla remota 
y perdida en las centurias,
es el Santa Ana ancestral, flanqueado
por aquella luminaria 
de la noche estrellada
en su plenilunio, señalando 
cual faro inaccesible
el rumbo hacia el punto cardinal norte 
donde la costa de un Caribe 
azul e inmaculado baña 
la enorme cabeza Paraguanera.

Paraguaná, 
bien querida eres por tu hijos,
vencerás la ignominia 
de la afrenta vil,
la mancilla a tu brisa virgen,
la traición del canto de Primera,
de aquel epónimo 
y Libertador jinete
sobre su caballo blanco, 
que bajó del cielo
en un extraño sortilegio de los astros,
disipando el dolor mayor 
de los niños sin parto.

Paraguaná,
atávica y tan nuestra,
esplendida y bella,
luces en tus centurias 
más sola que nunca
al norte de esta Venezuela prodiga,
pero renacerás junto a ella,
porque todos los amores del terruño
están hechos como madres,
pariendo en el corazón de tus hombres.

JLReyesMontiel.




Al Genocida, ante Dios.

No existe tecnología humana 
que se compare con mis obras,     
no existe arma de combate 
comparable al poder de mi naturaleza,       
miro de una guiñada el marco del universo 
su macrocosmos y microcosmos, 
siento la ebullición del fuego eterno 
de la energía vital del cosmos en expansión.

Como osas criatura febril de mi creación 
destruir la armónica sustancia de la existencia, 
enrarecer el espacio vital de la geografía terrestre, 
morada de tus ancestros y tumba de tus civilizaciones.

¡Justicia venalizada! 
¿A cual ideología apelas? 
¡Antiética de la razón!  

Acaso tu camino se perdió 
entre las páginas de los libros de historia, 
compendio de todas los baldones 
de tu paso sobre este planeta.

Roñoso retoño, pueril engendro 
de la decadencia social de una raza 
que diezma la humanidad en nombre del progreso. 

JLReyesMontiel






Onirica ronda noctuna.

Hace tiempo entre sueños
tu delirio me persigue,
entre las sombras de la noche 
tu figura diviso, silueta de ánfora 
de mármol blanco tu cuerpo observo,
entre tus sollozos la ilusión 
se desvanece entre los muros 
de la iglesia en su misterioso jardín.

En su contorno 
busco inefable tu presencia,
en mi bicicleta
rodeo la iglesia mil veces y no estas.

Así durante todos estos años
una o dos veces, todas las veces
te sueño, a veces alegre otras triste,
mirándome con tus ojos profundos
y negros como la noche,
remontando y rasgando espacios
en mi habitación el amor hacemos,
el aroma de tu piel
es pura esencia de Romero y Albahaca
y es en mi pensamiento 
convertido en Flores de Azalea
en tu imagen juvenil 
la cual conservo intacta.

JLReyesMontiel.