jueves, 8 de agosto de 2019

Arcano visual.


Arcano visual,
cosmovisión
de mi espacio vital
y desde la ventana,
es el presente refugio
en mi destierro.

Este es mi retiro
de los años dados,
con mucho por hacer aún
en los minutos necesarios,
éstos se empequeñecen
en sus instantes,
por el tedio del tiempo perdido
en ideas abortadas
y decepcionadas trovas,
redoblo mis pasos
ante el camino, aunque angosto,
sigue siendo todavía mi camino
y teniendo mucho por andar,
la carga va ligera.

Cuando se tiene el corazón
lleno de pasiones fulgurantes
la vida sigue siendo joven,
porque los arcanos del tiempo,
no esperan.

JLReyesMontiel.



martes, 6 de agosto de 2019

Elegía.

Decidí no volver,
interrumpir el periplo 
al desencuentro,
arrumar las arrugas del tiempo
debajo de la almohada
por la preocupación.

Me resisto y me rebelo
al desaliento quebrantando
orgullos fatuos y falaces,
dejo el si constante
por un prudente no
y freno el arribismo
que arrebata la paz y la armonía,
un segundo perdido es oro
en el tiempo existencial de cada día.

Váyanse del otro lado
los muertos en vida
que deambulan su resentimiento
en la metástasis de su incongruencia.

Váyanse los malvados,
los esbirros y cancerberos,
los serviles, los rastreros,
los pillos y amorales,
la naturaleza no tiene
cabida para su malicia,
prevaricación y buromeritrocatica
tramoyista en su apariencia
de aves canoras victimizadas
evidenciando toda su rapacidad
y carroñera esencia.

Me resisto y rebelo,
decido no volver e interrumpo
el curso de una historia traicionada,
cuelgo en el escaparate las tablillas
que sustenta los hilos
del títere que una vez fui,
rompí los falsos paradigmas
del pasado en la amarga
realidad del presente.

Y vuelvo a ser hombre,
resumo mi sueño
juvenil en alboradas
y evocaciones de mi infancia,
reencontrándome con el furor
de mi pecho palpitante
ante el primer beso de aquella niña.

Toda tempestad pasa y desvanece
mas el recuerdo de la brisa pura
de mis días, se acrisoló bajo la sombra
del viejo árbol de mi casa añeja.

Bello, es hermoso vivir
en la ingenuidad de los delirios,
caminar sobre las amarillas flores
impregnadas de las gotas de rocío mañanero
y pincharse los pies
con los abrojos secos de la experiencia,
es como afrentar la cotidianidad
con la eterna presencia del niño,
mirarme en el espejo
y solo ver
los mejores colores,
los mejores matices
y los mejores amores
en el calidoscopio del pensamiento,
enarbolando presencias
y agitando la vida,
como quién se levanta en la mañana
después de un profundo sueño,
resucitando cada día,
como el primer día de mi vida.

JLReyesMontiel.