y bellos, que las palabras
no alcanzan para dibujarlas
en el pensamiento,
como tu amor que todo lo ilumina.
Porque no hay clamor
que hasta tu corazón no llegue
y con tu presencia desvaneces
las tristezas.
las tristezas.
Porque tus manos guardan
los recuerdos de mi niñez,
en la sutil expresión
al tomar las mías,
al tomar las mías,
un brillo inmenso envuelve
el momento de tu amor solemne.
Hoy retomo las palabras
acrisoladas en tus recuerdos
y no hay amanecer presente
que se compare con tus auroras,
y pienso sí tu mundo
puede cultivarse hoy
igual que ayer.
igual que ayer.
Somos derrotero sin rumbo,
entes perdidos en un mapa
pragmatizados de vanidad,
necesitados de tu amor.
Madre,
Asta de mi bandera de hermandad,
como brilla la esperanza en tus ojos
y vives en tu sublime fe
acariciando sueños de futuro.
Madre,
sueña con amaneceres de tu campo
y acaricia los días que vendrán.
JLReyesMontiel.

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