viernes, 11 de enero de 2019

Inefable presencia.

Hace tiempo entre sueños
tu delirio me persigue,
entre las sombras de la noche tu figura diviso,
silueta de ánfora de mármol blanco
tu cuerpo observo,
y entre tus sollozos la ilusión 
se desvanece entre los muros 
de la iglesia en su misterioso jardín.
En su contorno busco inefable tu presencia,
en mi bicicleta  adolescente
la rodeo mil veces y no estas.
Así durante todos estos años
una o dos veces o tres te sueño,
a veces alegre otras triste,
mirándome con tus ojos profundos
y negros como la noche,
remontando rasgando espacios
en mi habitación el amor hacemos,
el aroma de tu piel
es pura esencia de Romero y Albahaca
y mi pensamiento convertido en Flores de Azalea
tu imagen juvenil conserva intacta.
Abril,  2008

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