Una visión me lleva de la mano
a la casa y al árbol,
a visitar las almas
de mis gatos enterrados
en las jardineras del patio,
en una onírica existencia eterna,
saltando los bahareques,
entre las casas
de la urbana ciudad mía,
llego afanado por la añoranza
al seguro puerto
de mi otrora estancia
corriendo sobre sus enlosados.
Sepultados entre la arena
de las jardineras,
quedaron Julio Cesar,
Trajano, Clodomiro, Aristarco
y el recuerdo de Lorenza;
dormidos,
en sus esqueletos ágiles
y su felino cráneo,
convertidos en parte del humus,
del sustrato de la tierra y a su vez,
en sabia pura vegetal,
sustanciada en el tronco
del árbol, de la casa
que sola está.
De vez en cuando despiertan
de su sueño a otro sueño,
en dimensiones paralelas
a mi existencia y viceversa,
de vez en cuando,
nos encontramos
por alguna esquina del cosmos,
como estrellas fugases que
al siguiente día
la perplejidad nos sorprende
al despertar.
Ahí están
nuestros fantasmas,
deambulando
por entre las habitaciones solitarias,
en una figuración efímera
y de una forma aromática y etérea,
prisioneros del entorno,
despertando cada instante
y durmiendo cada segundo,
fulgurantes ánimas
de un sitio inalienable,
tan nuestro en sus brisas,
en sus lluvias,
en sus calores,
en sus soles y en sus lunas,
érase aquella, nuestra casa.
JLReyesMontiel.
lunes, 2 de septiembre de 2019
jueves, 8 de agosto de 2019
Arcano visual.
Arcano visual,
cosmovisión
de mi espacio vital
y desde la ventana,
es el presente refugio
en mi destierro.
Este es mi retiro
de los años dados,
con mucho por hacer aún
en los minutos necesarios,
éstos se empequeñecen
en sus instantes,
por el tedio del tiempo perdido
en ideas abortadas
y decepcionadas trovas,
redoblo mis pasos
ante el camino, aunque angosto,
sigue siendo todavía mi camino
y teniendo mucho por andar,
la carga va ligera.
Cuando se tiene el corazón
lleno de pasiones fulgurantes
la vida sigue siendo joven,
porque los arcanos del tiempo,
no esperan.
JLReyesMontiel.
martes, 6 de agosto de 2019
Elegía.
Decidí no volver,
interrumpir el periplo
interrumpir el periplo
al desencuentro,
arrumar las arrugas del tiempo
arrumar las arrugas del tiempo
debajo de la almohada
por la preocupación.
por la preocupación.
Me resisto y me rebelo
al desaliento quebrantando
orgullos fatuos y falaces,
dejo el si constante
por un prudente no
por un prudente no
y freno el arribismo
que arrebata la paz y la armonía,
un segundo perdido es oro
que arrebata la paz y la armonía,
un segundo perdido es oro
en el tiempo existencial de cada día.
Váyanse del otro lado
los muertos en vida
que deambulan su resentimiento
en la metástasis de su incongruencia.
Váyanse los malvados,
los esbirros y cancerberos,
los serviles, los rastreros,
los pillos y amorales,
los pillos y amorales,
la naturaleza no tiene
cabida para su malicia,
cabida para su malicia,
prevaricación y buromeritrocatica
tramoyista en su apariencia
de aves canoras victimizadas
tramoyista en su apariencia
de aves canoras victimizadas
evidenciando toda su rapacidad
y carroñera esencia.
y carroñera esencia.
Me resisto y rebelo,
decido no volver e interrumpo
el curso de una historia traicionada,
cuelgo en el escaparate las tablillas
que sustenta los hilos
cuelgo en el escaparate las tablillas
que sustenta los hilos
del títere que una vez fui,
rompí los falsos paradigmas
rompí los falsos paradigmas
del pasado en la amarga
realidad del presente.
realidad del presente.
Y vuelvo a ser hombre,
resumo mi sueño
juvenil en alboradas
y evocaciones de mi infancia,
y evocaciones de mi infancia,
reencontrándome con el furor
de mi pecho palpitante
ante el primer beso de aquella niña.
de mi pecho palpitante
ante el primer beso de aquella niña.
Toda tempestad pasa y desvanece
mas el recuerdo de la brisa pura
de mis días, se acrisoló bajo la sombra
del viejo árbol de mi casa añeja.
de mis días, se acrisoló bajo la sombra
del viejo árbol de mi casa añeja.
Bello, es hermoso vivir
en la ingenuidad de los delirios,
caminar sobre las amarillas flores
impregnadas de las gotas de rocío mañanero
y pincharse los pies
con los abrojos secos de la experiencia,
impregnadas de las gotas de rocío mañanero
y pincharse los pies
con los abrojos secos de la experiencia,
es como afrentar la cotidianidad
con la eterna presencia del niño,
mirarme en el espejo
y solo ver
los mejores colores,
los mejores matices
con la eterna presencia del niño,
mirarme en el espejo
y solo ver
los mejores colores,
los mejores matices
y los mejores amores
en el calidoscopio del pensamiento,
enarbolando presencias
en el calidoscopio del pensamiento,
enarbolando presencias
y agitando la vida,
como quién se levanta en la mañana
después de un profundo sueño,
como quién se levanta en la mañana
después de un profundo sueño,
resucitando cada día,
como el primer día de mi vida.
JLReyesMontiel.
como el primer día de mi vida.
JLReyesMontiel.
viernes, 26 de julio de 2019
Ciudad del Sol.
Me quedó la imagen
de las abejas revoloteando
volveré, como vuelven las abejas
a libar la flor en las mañanas.
de las abejas revoloteando
alrededor de
las flores
libando el polen de sus cálices,
una mañana fresca de febrero
caminando por tus calles,
ella me acompañaba,
como siempre,
me detuvo la
escena frugal de las abejas,
en su libre trabajo necesario,
con la sencillez consagrada
en las cosas sencillas de esta existencia.
El Sol a medio cielo
apuró la estadía y rompió
el encanto
del momento,
veníamos de algún Café
de nuestra ciudad apagada,
todo es silencio
entre la algazara de la gente,
un silencio inmuto lleno de ironías,
contradicciones
que solo viven las sociedades en crisis.
Extraño el silencio
de mi apartamento,
la sombra de los
árboles
del abandonado parque adyacente a mi edificio;
te extraño ciudad,
mis lugares
ensombrecidos
por el tumulto irrespetuoso,
a mi caminar vislumbro
el frontis de
la Basílica
cada mañana de ida a la diaria diligencia
y las sombras de los
viejos edificios
de la Plaza Baralt al regreso.
Siento la brisa fresca
que llega a mi cara,
y el
sofocante calor que me agobia,
pero que añoro,
de alguna manera me entristece su
ausencia,
ironías de la vida,
antes caprichos de juventud
y hoy sórdidos furores
de la vejez,
nadie es conforme en su tiempo.
Si,
estas floreciendo cada mañana,
con la imaginación voy volando
a tu encuentro,
entre tus brazos me acojo,
como me entregué
tantas veces al
regazo de mi madre,
perdido como estoy,
me siento abrumado
por la distancia
espacial
y el tiempo que me hiere,
y me sofoca a pesar del frío antártico
entre
la bruma de éstos confines.
Éstas en mi con tu Sol sofocante
pero liberador, aunque hoy funestamente
sometido y doblegado, si algún día volverán
las nubes a
despejar tu Astro Soberano,
cuando la libertad sublime redima
la afrenta de la
vil traición,
a libar la flor en las mañanas.
JLReyesMontiel.
lunes, 17 de junio de 2019
Desde mi Ventana.
Cuando carajito, mi espíritu
colmado de gozo,
colmado de gozo,
supo imponerse a la tarde triste,
ante la soledad de los espacios
en sus albores de mocedad florida
de la vereda de ensueño, donde
las cosas más humildes alcanzan
matices inusitados, ante la inexpresable
presencia de mis pensamientos.
El camellón de la casa es un tren,
que me conduce rasante bajo la lluvia
en su olor de naturalezas escondidas,
las selvas y sus montañas aromatizan su esencia
y se despoja en verdes atavíos sobre las hojas,
clorifilando el sol, saturando la energía vital
de la lluvia en las entrañas de los árboles.
Un sonoro canto y el picoteo de un pájaro
desde el viejo árbol recrudecen mi nostalgia,
como un llamado el infinito me inspira,
deambulando los rincones de mi casa,
encuentro a la hora de la siesta
los postigos de las ventanas cerradas
dejando penetrar rayos inertes de luces
que en destellos enfocan detalles del losar del piso.
Las caprichosas imágenes surgen alegóricas
convirtiéndome en el expectador de un arte
inmuto sobre las baldosas, describen en sus figuraciones
los secretos de la vieja casa de habitación.
Cae la tarde, caen los árboles
cuando el Sol declina en sus sombras
proyectadas sobre el pavimento del patio
que desde el corredor de la casa diviso
y desde sus ramas abrazadas las chicharras
entonan sus oraciones, su concierto le da tono
al mutismo de la tarde y así obscurece
entre los vuelos rasantes de pequeños quirópteros,
cuquillos de la noche y el yermo crepuscular,
que al cielo saben demarcar con su veloz vuelo
tras el insecto indefenso, y así la noche
entre la tierra y el cielo, entre el viento
y el paso de las nubes el brillo del día mengua
y adquiere sus tonos ingenuos de inquietud y tristeza,
detrás del musitar de las chicharras
el silencio zumba en mis oídos.
Llega plenilunar la noche
con sus rasantes nubarrones
la luz de la Luna demarcan sus sombras
en el patio el viento las dispersa del norte al sur
en gala ingenua, despejando el cenit
y revelando las estrellas en su titilante presencia.
Otro día más, y en el patio de la casa
una siniestra silueta, del Sur al Norte se levanta
en un torbellino de nubes grises se concentran
y con su presencia impregnan de humedad sus contornos,
el suelo deja exhalar sus olores de raíces y tierra agreste.
Las puertas y ventanas se baten al ritmo de las hojas
y las ramas de los árboles agitadas al conjuro del viento,
sin cesar se baten en armonioso conjunto
llenando con el susurro de la ventisca,
fantásticas melodías con la música espectral de la tormenta.
Sobre mojada la arena desde los enlozados
el agua inunda las cantaras de las matas
y abren surcos en la tierra como ríos
en el microcosmos geográfico de mi patio
de mil sueños de niño, es entonces cuando
los espacios se pueblan con peces de colores
y los grillos dentro de motas de nubes
caen desde el cielo dentro de sus biosferas,
una planta, un grillo y dos o tres peces en su interior retozan.
Otros peces en el ambiente flotan,
suspendidos en el vacio del espacio aletean
y se desplazan entre las gotas del aguacero,
en ese momento lo onírico se vuelve surrealista,
reunidos en sus múltiples matices de colores,
como un tapiz primoroso, forman en tumulto
un Arco Iris que desde la tierra al cielo se levanta,
y un trueno estremece los cimientos de la Tierra
y un relámpago alumbra desde oriente a occidente,
deslumbrando las montañas, las sabanas y las selvas.
Desde el portal de la casa
y entre sus dos ventanas
mi madre está sentada en el taburete,
la tormenta pasó y ha dejado en la atmósfera
un recóndito silencio como de mil chicharras.
Yo desde la ventana de mi casa
miro el entorno inundado, en la calle
el agua de la lluvia no ha dejado de correr,
los árboles dejan caer sus ramas sobrecargadas de agua,
el jardín de la casa es una charca inmensa,
desde el patio la hierba emite sus olores propios
y las flores silvestres concentran sus tonalidades
engalanando la soledad del paisaje.
Miro al cielo con tristeza
y recuerdo el rostro de mi padre muerto,
tras las nubes el cielo despejado asoma los rayos del astro rey,
y una alegría infinita inunda mi alma,
la tarde abre así sus cortinas y la luz se concentra
en las guirnaldas de agua que colgadas de las hojas
adornan con sus destellos el verde horizonte de árboles,
las amarillas flores y las rojas, carmelitas y cayenas,
son un marco al verde vegetal alimentado
por el sustrato mineral disuelto por la lluvia.
Aquí un día, se quedó por siempre mi esperanza,
grabada sobre las tonalidades fucsias
del crepúsculo lluvioso de una inmaculada infancia,
mirando el firmamento desde mi ventana
en el patio de mi casa, lleno de naturaleza y pleno de luz.
JLReyesMontiel.
domingo, 24 de marzo de 2019
Figuraciones y Formas.
![]() |
| Lic. Carmen Reyes Sánchez. |
Sobre tus lienzos
cada reflexión,
cada reflexión,
es una sonoridad colorida
de entendimientos,
de entendimientos,
en los trazos diferidos
de tu contemplación,
de tu contemplación,
son tus imágenes, captadas
por tu mirada alucinada.
por tu mirada alucinada.
Tu obra es
un breve espacio
en el tiempo,
un breve espacio
en el tiempo,
del genio revoloteando
en un tramo
de tu eximia mocedad,
en un tramo
de tu eximia mocedad,
instrumentando
con paletas y pinceles,
con paletas y pinceles,
un mundo de mórficos espectros,
transeúntes caminantes
de senderos perdidos,
de senderos perdidos,
pasajeros de décadas,
vida y tiempo plasmados
vida y tiempo plasmados
para hacer presencia perdurable
sobre la preparada tela
dentro un marco existencial,
referente, donde configuras
escenificas figuras, y exhibes
referente, donde configuras
escenificas figuras, y exhibes
tus desnudos, en figuraciones
y formas de una realidad,
que a través de tu visión percibes,
y formas de una realidad,
que a través de tu visión percibes,
en los iconos insignes
que conforman tu
que conforman tu
escala valorativa,
en una armonía de colores
en una armonía de colores
circunscritos en un Arco Iris impreciso,
entrelazando modulaciones
de claros oscuros, en la voluptuosa
imaginación de una naturaleza
de claros oscuros, en la voluptuosa
imaginación de una naturaleza
fantástica y envolvente,
penetrante e inquisitiva,
penetrante e inquisitiva,
rebelde contra otras formas
aunque más perfectas, menos creativas,
aunque más perfectas, menos creativas,
aludiendo a la libertad gloriosa que
dentro de tu corazón aletea,
volando sobre esquemas paradigmáticos
más escolásticos pero serviles.
Es tu obra pictórica
una exclamación
una exclamación
de trazos fulgurantes,
toda alborada y toda ángelus,
toda alborada y toda ángelus,
toda fantasía, toda Gama.
JLReyesMontiel.
domingo, 17 de marzo de 2019
Transparente azul.
La transparencia pura
sobre las amarillas florecillas
sobre las amarillas florecillas
e intensas hojitas verdes,
de los Abrojos del
solar del patio
de mi añeja casa,
me hicieron comprender
que la vida es contraste de colores,
y vivencia traslucida,
y vivencia traslucida,
como las gotas de rocío sobre los Abrojos.
Ni las purpuras Rosas
cultivadas por mi madre,
Ni las purpuras Rosas
cultivadas por mi madre,
perdieron su propio contraste,
ante la apariencia
de la amarilla flor del Abrojo,
pues ambas develan
la dolorosa existencia,
así como las Rosas
tambien ostentan, en su contraste,
las lacerantes espinas en sus ramas.
Así la hermosa vida
también tiene sus espinas,
ante la apariencia
de la amarilla flor del Abrojo,
pues ambas develan
la dolorosa existencia,
así como las Rosas
tambien ostentan, en su contraste,
las lacerantes espinas en sus ramas.
Así la hermosa vida
también tiene sus espinas,
es un Arco Iris de
experiencias,
entre la alegría y la tristeza,
entre la rabia y la ternura,
entre el gozo y el dolor,
entre dorados y bermellón.
entre el gozo y el dolor,
entre dorados y bermellón.
Cierro mis ojos, me traslado
al tiempo de 50 años atrás,
sentado a la sombra del inmenso
árbol de Caucho, en el frente
de mi vieja casa,
de mi añorada casa,
entonces solo me preocupaba
mantener sobre 15 puntos
mis
notas, para conservar
la beca del Colegio,
la beca del Colegio,
que los curas del San Vicente de Paúl
me habían concedido.
Mamá en su maquina de coser
me hizo dos pantalones
y dos
camisas para mi uniforme escolar,
los libros nunca me faltaron
ni mis útiles
escolares,
ella mi madre, nacida en el campo
hizo de su vida una siembra
perenne
y milagros entre sus manos,
y milagros entre sus manos,
cultora nata, tampoco faltó
el consejo oportuno, ni la reprimenda,
bendito sea el instante
el consejo oportuno, ni la reprimenda,
bendito sea el instante
en que me pariste madre,
y bendito el regazo
de mi entonces difunto padre,
que me concibió en tus entrañas.
y bendito el regazo
de mi entonces difunto padre,
que me concibió en tus entrañas.
Cuanta alegría
de haber vivido siempre con esperanza,
hoy
es mi mayor baluarte y sustento,
la gracia necesaria
del Altísimo solo pido,
para perseverar constante en el camino.
del Altísimo solo pido,
para perseverar constante en el camino.
JLReyesMontiel.
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