domingo, 17 de marzo de 2019

Transparente azul.

La transparencia pura
sobre las amarillas florecillas 
e intensas hojitas verdes, 
de los Abrojos del solar del patio 
de mi añeja casa, 
me hicieron comprender 
que la vida es contraste de colores,
y vivencia traslucida,  
como las gotas de rocío sobre los Abrojos.

Ni las purpuras Rosas
cultivadas por mi madre, 
perdieron su propio contraste,
ante la apariencia
de la amarilla flor del Abrojo,
pues ambas develan
la dolorosa existencia,
así como las Rosas
tambien ostentan, en su contraste,
las lacerantes espinas en sus ramas.

Así la hermosa vida
también tiene sus espinas, 
es un Arco Iris de experiencias, 
entre la alegría y la tristeza, 
entre la rabia y la ternura,
entre el gozo y el dolor,
entre dorados y bermellón.

Cierro mis ojos, me traslado 
al tiempo de 50 años atrás, 
sentado a la sombra del inmenso 
árbol de Caucho, en el frente 
de mi vieja casa, de mi añorada casa, 
entonces solo me preocupaba 
mantener sobre 15 puntos 
mis notas, para conservar
la beca del Colegio, 
que los curas del San Vicente de Paúl 
me habían concedido. 

Mamá en su maquina de coser 
me hizo dos pantalones 
y dos camisas para mi uniforme escolar, 
los libros nunca me faltaron 
ni mis útiles escolares, 
ella mi madre, nacida en el campo 
hizo de su vida una siembra perenne
y milagros entre sus manos, 
cultora nata, tampoco faltó
el consejo oportuno, ni la reprimenda,
bendito sea el instante 
en que me pariste madre,
y bendito el regazo
de mi entonces difunto padre,
que me concibió en tus entrañas.

Cuanta alegría
de haber vivido siempre con esperanza, 
hoy es mi mayor baluarte y sustento, 
la gracia necesaria
del Altísimo solo pido,
para perseverar constante en el camino.


JLReyesMontiel.


     

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