domingo, 24 de marzo de 2019

Figuraciones y Formas.

Lic. Carmen Reyes Sánchez.

Sobre tus lienzos 
cada reflexión,
es una sonoridad colorida 
de entendimientos,
en los trazos diferidos 
de tu contemplación,
son tus imágenes, captadas 
por tu mirada alucinada.

Tu obra es 
un breve espacio 
en el tiempo, 
del genio revoloteando 
en un tramo 
de tu eximia mocedad,
instrumentando 
con paletas y pinceles,
un mundo de mórficos espectros,
transeúntes caminantes 
de senderos perdidos,
pasajeros de décadas, 
vida y tiempo plasmados
para hacer presencia perdurable
de tu energía creadora, 
sobre la preparada tela
dentro un marco existencial, 
referente, donde configuras 
escenificas figuras, y exhibes 
tus desnudos, en figuraciones 
y formas de una realidad, 
que a través de tu visión percibes,
en los iconos insignes 
que conforman tu
escala valorativa, 
en una armonía de colores
circunscritos en un Arco Iris impreciso,
entrelazando modulaciones 
de claros oscuros, en la voluptuosa 
imaginación de una naturaleza
fantástica y envolvente, 
penetrante e inquisitiva,
rebelde contra otras formas 
aunque más perfectas, menos creativas,
aludiendo a la libertad gloriosa que
dentro de tu corazón aletea, 
volando sobre esquemas paradigmáticos 
más escolásticos pero serviles.

Es tu obra pictórica 
una exclamación 
de trazos fulgurantes, 
toda alborada y toda ángelus,
toda fábula, toda tu, 
toda fantasía, toda Gama.


JLReyesMontiel.


  

domingo, 17 de marzo de 2019

Transparente azul.

La transparencia pura
sobre las amarillas florecillas 
e intensas hojitas verdes, 
de los Abrojos del solar del patio 
de mi añeja casa, 
me hicieron comprender 
que la vida es contraste de colores,
y vivencia traslucida,  
como las gotas de rocío sobre los Abrojos.

Ni las purpuras Rosas
cultivadas por mi madre, 
perdieron su propio contraste,
ante la apariencia
de la amarilla flor del Abrojo,
pues ambas develan
la dolorosa existencia,
así como las Rosas
tambien ostentan, en su contraste,
las lacerantes espinas en sus ramas.

Así la hermosa vida
también tiene sus espinas, 
es un Arco Iris de experiencias, 
entre la alegría y la tristeza, 
entre la rabia y la ternura,
entre el gozo y el dolor,
entre dorados y bermellón.

Cierro mis ojos, me traslado 
al tiempo de 50 años atrás, 
sentado a la sombra del inmenso 
árbol de Caucho, en el frente 
de mi vieja casa, de mi añorada casa, 
entonces solo me preocupaba 
mantener sobre 15 puntos 
mis notas, para conservar
la beca del Colegio, 
que los curas del San Vicente de Paúl 
me habían concedido. 

Mamá en su maquina de coser 
me hizo dos pantalones 
y dos camisas para mi uniforme escolar, 
los libros nunca me faltaron 
ni mis útiles escolares, 
ella mi madre, nacida en el campo 
hizo de su vida una siembra perenne
y milagros entre sus manos, 
cultora nata, tampoco faltó
el consejo oportuno, ni la reprimenda,
bendito sea el instante 
en que me pariste madre,
y bendito el regazo
de mi entonces difunto padre,
que me concibió en tus entrañas.

Cuanta alegría
de haber vivido siempre con esperanza, 
hoy es mi mayor baluarte y sustento, 
la gracia necesaria
del Altísimo solo pido,
para perseverar constante en el camino.


JLReyesMontiel.


     

jueves, 14 de marzo de 2019

Al Zulia Patria Mía.

"Tierra del sol amada,
donde, inundado de su luz fecunda,
en hora malhadada,
y con la faz airada,
me vio el lago nacer que te circunda".
Rafael María Baralt.

Bendito el instante
que de la luz
a mi terruño vine
y conocer en buena hora 
tu lago, tu ribera de palmeras 
y tu lumbre.

Del calor, el Sol
y el regazo de mi madre,
que tan ufana,
acariciar mi presencia
con sus besos parecía.

Del arrullo solaz un día,
en el cual florecieron tus cocoteros,
nací airoso una mañana
en la región Zuliana,
tierra Mía.

El Zulia, 
excelsa tierra y lago,
redimirá con los tiempos
la afrenta de su abandono,
y surcarán nuevamente 
en sus aguas quiméricas 
piraguas y canoas,
repletas de los frutos
del Coquivacoa inmortal.

JLReyesMontiel



Mi Alcazar.


Has sido mi anhelo
y ellos, el sueño precioso de mi alma,
vislumbrado en cada amanecer
y en los atardeceres de mis siete años,
entre los aires súbitos y frescos
de flor de Lara y tempestad.

Tú eres mi amada,
la que siempre esperé,
porque te sentía en las brisas
de encanto sentado al pie
de aquel árbol de ilusiones
y fantasías de infancia.

Ellos mi grano de mostaza,
siembra y cosecha, en torno a mi mesa,
esperanza y gracia de Dios.

Con Dios y ante Él,
seguiremos caminando juntos,
estos nuevos senderos,
con sus risas, sus llantos,
su amor y su ternura,
aligerando la carga, porque cada paso
se da y se siente, por la fe
que le consagra la marcha, la esperanza,
tan firme como un alcázar
en Dios Padre Celestial.

JLReyesMontiel.




Raza Cósmica.

Surcando las nubes
desde barlovento y hacía sotavento
sobrecogido del inmenso y azul mar caribe,
remontando por sobre los riscos
de las montañas andinas,
divisé una raza de hombres multicolores.

Su lengua, la del pueblo
que más amó a Cristo y a María su madre
haciéndola nuestra.

Su fama, la de liberar pueblos oprimidos.

Su historia, la forjaron héroes cuyas glorias,
amor y desprendimiento, solo podrán ser narradas
por un Cervantes y esculpidas por un Fidias
sobre mármoles refulgentes con letras de oro puro.

Con toda esa herencia,
se acrisoló en el tiempo el hombre universal
el prototipo hispanoamericano.

Pude observar sus pueblos y ciudades,
sus comarcas vegetales y sus tumultos de ríos,
bebí la pureza de sus aguas
y respiré el aire libre en sus montes.

La Tierra Madre se había deslastrado de toda inmundicia
y un hombre nuevo apareció sobre su faz.

No se conocían las guerras,
porque la más espantosa había acontecido
y sepultado aquella raza de hombres tenaces.

No había dolor, ni llanto, ni rechinar de dientes.

La vida florecía para darle la oportunidad
al nuevo ser humano, limpio, purificado, incólume,
libre y sin maldad.

JLReyesMontiel.




viernes, 11 de enero de 2019

Adlin.

Estas en mi recuerdo juvenil con aquella sonrisa cautivante,
bajando las escaleras de un aula a la otra,
y tus negros ojos palpitantes se besan con los míos
en la distancia de todos estos años,
con tu overol ceñido a tu cintura dibujando tu ingenua mocedad,
tu pelo intensamente azabache
contorneando tu rostro blanco como ánfora de mármol griega.

Estas en mi recuerdo con tu olor de mujer alucinante,
cuando acercándome al mágico marco de tu ventana,
la abres, y el aroma que de adentro se irradia agita mis sentidos
y nos regalamos miradas y caricias clandestinas,
como olvidarte si vives anidada acurrucada en mi corazón
en tonalidades de rosa roja apasionada.

Cándida, silente, contemplando algún punto del tiempo,
en algún recodo de mis recuerdos éstas como ausente
en un espejismo mental, tu presencia me inquieta
como el primer día de nuestro encuentro en la facultad,
sentados en una banca del jardín nos dimos el primer beso,
esa noche no dormistes me confesaste.

Durante todos estos años y a pesar de ello tu nombre tan sencillo,
como la idea anticipada de tu presencia, aún resuena en mis recuerdos,
ajustada en un brote de flores silvestres, con tu cuerpo esbelto
y tus nalgas perfectas, tus senos al aire jugueteando
retenidos en mi pecho entonces pleno de arrogante juventud.

Como olvidarte si tu recuerdo me entona el alma,
si tu recuerdo es un puerto de añoranzas inmaculadas
en esta senectud rebelde añejada en ideales puros que nunca se cumplieron,
como poder olvidarte si me da por pensarte cada vez que te recuerdo mía
en la habida pasión que tantas veces compartimos ardientes,
como locos enamorados que fuimos en la más sutil arista de nuestra inexperiencia.

JLReyesMontiel.



Alguna vez una flor.

En el recinto familiar
rige tu lejana presencia,
entra en rayo de luz, transformada
por la metamorfosis de tu ocaso
en celeste cuerpo refulgente.

Tu luz inunda las sombras de mi aposento,
buscando tu mirada en el crepúsculo de la tarde,
desde la distancia en sus colores marinos y acres
en el espacio vacuo de tu sitio.


Partiste a tu sueño celestial,
cuerpo trasmutado en auroras y crepúsculos. 
Las madres cuando mueren
se tornan jóvenes, así te vi, al encontrarte
caminando juntos, por entre las Cayenas
del tiempo, por una vereda
y sobre la arena del camino.

El crisol de tu mirada me mira
desde las dimensiones insospechadas
del silencio de tu ausencia,
solo inmensamente solo,
tu recuerdo me enluta
y en tu fulgor me refugio.

Este tósigo amargo
que me consume, es fruta
de tus lágrimas, de tu dolor sentimentalmente
vestido de ataúdes y añoranzas,
me duele el dolor de tu dolor
en los días tristes del Octubre fatal. 


JLReyesMontiel.