viernes, 19 de marzo de 2021

Mi pequeño mundo celeste.

Hice un espacio a mi medida,
mi rincón existencial
de un castillo imaginado;
ahora muto sutilmente,
reinvento espacios
para sobrevivir al tumulto,
más allá esta la insondable muerte
indeseada pero fatal,
mientras tanto
lucho salud al ristre
con la fe por adarga.
 
Una noche soñé con muchos peces
nadando a mi alrededor,
flotaban sostenidos en el aire
mientras trataba de tomarlos entre mis manos,
hoy se cumple esa visión,
llegó la despedida
amarga y dolorosa mis buenos peces,
hice su mundo en una biosfera,
microcosmos del equilibrio perfecto,
del espacio vital del deber ser,
de un mundo a mi medida que para mí quise
y me lo echaron a perder, a malaya compañero,
y aunque quise ser El Elegido,
matando canallas como en la canción,
preferí no ser asesino contra
y ante un mundo de malhechores,
decidí retomar la vida por reducto
y lanzar al aire mi esperanza.  
 
Ahora comprendo aquella visión onírica,
y la que me despertó
entre mi sábana de cabecera y mis 7 años;
eran nubes convertidas en pequeñas biosferas
descendían del cielo al patio de mi casa añeja,
recogí aquellos regalos providenciales,
unos peces y plantas convivían
dentro de su pequeño mundo celeste,
esa fue mi vida:
Naturaleza vivida entre soles y lunas
sobre la tierra madre y
a la sombra de sus árboles,
ante la excelsa altives de sus montañas,
las aguas de sus ríos,
ante mi mar Caribe azul y nuestro, playas,
horizontes de sabanas infinitas,
amaneceres de fresca brisa y tardes de tempestad.

JLReyesMontiel.




lunes, 1 de febrero de 2021

Noble Roble.

La vida tan efímera,
solo tenemos este segundo
que pasó inadvertido,
pero fatal, no hay vuelta
de las manecillas del reloj,
tampoco de las hojas al viento
del Almanaque
colgado en la pared.
Más todo pasa, nada queda,
solo las memorias.
 
En la otrora casa familiar
solo quedan las sombras
de su gente y una Luna
en plenilunio,
en sus noches solitarias.
 
La misma Luna
coronando un amor imposible,
sacrificado e incomprendido,
toda desazón, amores
de estudiantes, sobre la tinta
seca de las páginas de
los libros, su nombre y el mío.
 
Se secó el viejo árbol,
Roble adusto pero sombreador,
patriarcal y buen amigo,
a pesar de los pesares,
un gran y buen amigo.
 
Quedaron sus memorias
acurrucadas entre los muros
de la estancia familiar
y la brisa susurrante
sonando entre los ventanales.
 
El Sol de sus auroras
con sus ocasos, la Luna llena,
al paso agigantado de las nubes
en el cielo nocturno
quimérico y sobrecogedor.
 
Tampoco está su mirada,
ni la idea anticipada
de su presencia,
tan sencillo como su nombre:
Ni más y sin olvido.
Ilusión desvanecida,
Linda ánfora de mármol blanco.
Donde estás ahora.
Amada al claro de las Lunas.
 
JLReyesMontiel.

sábado, 21 de noviembre de 2020

La Lluvia.

En esta fría mañana,
miró a través de la ventana,
las gotas de rocío me muestran sus ojos,
ellos me miran desde el mismo portal donde
en otras mañanas más bonitas,
me conducían con su mirada
y bajo sus oraciones hasta el colegio.
 
La lluvia es la vida,
flora y fauna se gozan entre ella
y en esta fría mañana de invierno,
oculto tras las nubes el Astro Rey,
sus resplandores a través de la ventana 
me llenan de recuerdos.
 
El patio de mi casa
era un microcosmos de armónicas presencias,
en el mi libre pensamiento volaba
en la inmensidad del Universo.
 
Su recuerdo me enluta ahora,
me impregna de sentimientos puros
esta lluvia fría y silenciosa,
busco entre su pertinaz escarcha su mirada,
y entre las nubes, el horizonte muestra 
mágicamente su presencia,
son sus cabellos los que caen 
con centelleos de plata y oro.
 
En ese instante,
la lluvia se comprime en mi corazón
como lagrimas del alma,
evocando su recuerdo en un adiós infinito,
soy ahora un prisionero de mis pensamientos,
ganándole solo al espacio de norte a sur,
el tiempo que ella y yo vivimos, y no volverá.

Y solo lamento,
no recordar, la primera vez que te dije: Mamá.

JLReyesMontiel.


jueves, 30 de julio de 2020

Paraguaná.


¡Ay Paraguaná!
Si supieras de nuestros dolores,
tus cujíes no llorarían aquel Vals
por alegrarnos el corazón.

Esta noche oscura es un gran mar,
donde la Luna taciturna juguetea
su resplandor en el camino.

Las nubes trascienden dibujadas
por las estrellas asomadas 
y veloces a nuestro paso, 
ante el cenit azul profundo,
surcando la brisa constante y serena,
deambulando por entre la espesura
xerófita de la tierra agreste,
tan patrimonial y nuestra.

Entonces un hito 
en el horizonte salobre emerge, 
en toda aquella húmeda 
y seca bastedad, 
es una formidable fortaleza
de arcanos sobrevivientes
de alguna isla remota 
y perdida en las centurias,
es el Santa Ana ancestral, flanqueado
por aquella luminaria 
de la noche estrellada
en su plenilunio, señalando 
cual faro inaccesible
el rumbo hacia el punto cardinal norte 
donde la costa de un Caribe 
azul e inmaculado baña 
la enorme cabeza Paraguanera.

Paraguaná, 
bien querida eres por tu hijos,
vencerás la ignominia 
de la afrenta vil,
la mancilla a tu brisa virgen,
la traición del canto de Primera,
de aquel epónimo 
y Libertador jinete
sobre su caballo blanco, 
que bajó del cielo
en un extraño sortilegio de los astros,
disipando el dolor mayor 
de los niños sin parto.

Paraguaná,
atávica y tan nuestra,
esplendida y bella,
luces en tus centurias 
más sola que nunca
al norte de esta Venezuela prodiga,
pero renacerás junto a ella,
porque todos los amores del terruño
están hechos como madres,
pariendo en el corazón de tus hombres.

JLReyesMontiel.




Al Genocida, ante Dios.

No existe tecnología humana 
que se compare con mis obras,     
no existe arma de combate 
comparable al poder de mi naturaleza,       
miro de una guiñada el marco del universo 
su macrocosmos y microcosmos, 
siento la ebullición del fuego eterno 
de la energía vital del cosmos en expansión.

Como osas criatura febril de mi creación 
destruir la armónica sustancia de la existencia, 
enrarecer el espacio vital de la geografía terrestre, 
morada de tus ancestros y tumba de tus civilizaciones.

¡Justicia venalizada! 
¿A cual ideología apelas? 
¡Antiética de la razón!  

Acaso tu camino se perdió 
entre las páginas de los libros de historia, 
compendio de todas los baldones 
de tu paso sobre este planeta.

Roñoso retoño, pueril engendro 
de la decadencia social de una raza 
que diezma la humanidad en nombre del progreso. 

JLReyesMontiel






Onirica ronda noctuna.

Hace tiempo entre sueños
tu delirio me persigue,
entre las sombras de la noche 
tu figura diviso, silueta de ánfora 
de mármol blanco tu cuerpo observo,
entre tus sollozos la ilusión 
se desvanece entre los muros 
de la iglesia en su misterioso jardín.

En su contorno 
busco inefable tu presencia,
en mi bicicleta
rodeo la iglesia mil veces y no estas.

Así durante todos estos años
una o dos veces, todas las veces
te sueño, a veces alegre otras triste,
mirándome con tus ojos profundos
y negros como la noche,
remontando y rasgando espacios
en mi habitación el amor hacemos,
el aroma de tu piel
es pura esencia de Romero y Albahaca
y es en mi pensamiento 
convertido en Flores de Azalea
en tu imagen juvenil 
la cual conservo intacta.

JLReyesMontiel.



domingo, 17 de noviembre de 2019

Incoherencia venalizada.

Coherencia existencial,
vital y necesaria,
valores frustrados
en talentos sin probidad,
es preciso fortalecer la voluntad,
insana venal, es servir a intereses
hegemónicos y a burócratas del poder. 

Por eso estoy acá
en esta encrucijada de mi existencia,
viendo tanta gente
cual tripas aspirando a corazón,
mucho excremento
virulento y encumbrado.

Que dañino son
los bastardos intereses
ante el cambio camaleónico
trepando espacios,
los vanos señorones.

En sus cantos de Sirena
el cantor cantó:
-Camarada es la llovizna
cayendo sobre la tierra seca.

¡Todo siguió igual!

Nada cambió,
solo son otros
los anfitriones oligarcas,
del cadáver insepulto
de un sistema quimérico
en falacias de infortunio,
concebido; 
los ahora burocratizados
en su poder omnímodo,
para ellos y por ellos
un disidente es un traidor,
para el resto de los esquiroles
un sospechoso incauto.

Pero, pero la realidad lacera
todos están donde
la conveniencia sume,
donde el interés propicio
lisonjee su ambición,
haciendo gala
de su muy particular disimulo,
se mimetizan,
pasando de un lado al otro,
con el reconocimiento
complaciente de hipócritas
personalidades,
por eso las naciones sucumben
al deterioro de su decoro,
arrebatado a los hombres.

Se extinguen
los principios,
porque languidecen
en mano ajena,
genocidas de los valores,
exponiendo la sagrada ética
al desprestigio,
cuando son ellos,
los conculcantes opresivos,
repartiéndose la madre patria
a horcajadas.

Por eso estoy acá
en esta encrucijada de mi existencia, 
viendo tanta gente
cual tripas aspirando a corazón,
mucho excremento
virulento y encumbrado.

Prefiero la soledad,
al reconocimiento espurio de los felones.

JLReyesMontiel.